Donald Tusk: Polonia se enzarza en una guerra política por el control de los medios de comunicación públicos | Internacional

Nadie se sorprende de que el partido ultraconservador Ley y Justicia (PiS) se aferre al poder para no perder el control de los medios de comunicación públicos polacos, que le han servido durante ocho años como herramienta de propaganda. Pero ninguno esperaba que ocuparan las sedes y se atrincheraran durante días para impedir el acceso a sus despachos a los nuevos jefes, nombrados la semana pasada por el nuevo Gobierno de coalición liderado por el liberal Donald Tusk en un movimiento que genera dudas legales. También tomó por sorpresa una nueva batalla abierta en esta guerra, el veto al presupuesto de los medios que lanzó el pasado sábado el presidente, Andrzej Duda, para impedir in extremis su financiación. El motivo es que, en su opinión, el ente público ha sido tomado ilegalmente. Con esa contienda en marcha, el primer ministro ha aprovechado este miércoles para anunciar que ese dinero se destinará al tratamiento de la oncología infantil y la salud mental de los menores. Es el primer gran choque de lo que se preveía como una convivencia difícil entre el Ejecutivo y Duda, que viene de las filas de PiS.

La semana pasada Tusk presentó un proyecto de presupuestos para 2024 que no contenía ninguna partida para los medios públicos. El nuevo primer ministro habría dado señales durante la campaña de querer desmantelar la TVP, la cadena de televisión pública que se ensañó con ataques contra él durante los años de Gobierno de PiS. “La televisión pública tal y como existe ahora, no merece ser financiada por el bolsillo de los contribuyentes”, dijo el primer ministro. El viernes, sin embargo, se votó en el Sejm, la Cámara baja del Parlamento polaco, una propuesta de ley asociada a los presupuestos que incluía 3.000 millones de eslotis (unos 691 millones de euros) de financiación para los medios en forma de subvenciones sujetas a condiciones. Es el proyecto de ley que el 23 de diciembre Duda dijo que vetaría y que incluye otras muchas partidas, como provisiones para el aumento de un 30% del salario de los profesores.

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“No puede haber consentimiento a esto ante la flagrante violación de la Constitución y de los principios de un Estado democrático de derecho. Primero hay que reparar los medios públicos de forma fiable y legal”, afirmó el presidente en relación al dinero. Como en una partida de ajedrez, Tusk ha avanzado este miércoles su siguiente movimiento: una iniciativa legislativa en respuesta al veto de Duda. “Hemos preparado una nueva propuesta de ley en la que los 3.000 millones de euros se pondrán a disposición del Fondo de Salud Nacional para la oncología pediátrica y la psiquiatría infantil”, ha anunciado después de la reunión del Consejo de Ministros. “El veto del presidente, que obliga a la cortar de forma permanente el apoyo a TVP de estos 3.000 millones, requerirá que el ministro de Cultura tome ciertas decisiones, de las que probablemente conozcan más detalles mañana”, avanzó ante la prensa. En la misma reunión, se ha acordado crear un grupo interministerial para abordar la financiación de la iglesia y, en palabras de Tusk, “civilizar” la relación iglesia-Estado.

Los medios de comunicación polacos veían detrás de la medida de choque de Duda la mano del presidente de PiS, Jaroslaw Kaczynski. El veterano político fue uno de los primeros diputados en ocupar la sede de la TVP la noche del 19 de diciembre, después de que la mayoría parlamentaria liberal aprobase una resolución sobre “el restablecimiento del orden jurídico y de la imparcialidad y fiabilidad” de los medios de comunicación públicos. Kaczynski lamentó la falta de acción de Duda en un primer instante —que se limitó a condenar la actuación del Gobierno de coalición—, y confió en que el presidente interviniera “de forma decisiva”. Paradójicamente, la sentada de protesta de PiS en un primer momento pretendía defender la supervivencia de la televisión ante el temor de que los liberales cumpliesen con la promesa del desmantelamiento.

En virtud de la resolución parlamentaria del martes de la semana pasada, Bartlomiej Sienkiewicz, el nuevo ministro de Cultura y Patrimonio y hombre cercano a Tusk bregado como titular de Interior en mandatos anteriores, cesó a los presidentes de la televisión, la radio y la agencia de noticias PAP y nombró una nueva cúpula. Lo hizo utilizando una argucia legal, basándose en el código mercantil como accionista del 100% de los entes públicos y saltándose al Consejo Nacional de Medios (RMN, en sus siglas en polaco). Este órgano creado por PiS en 2016 y controlado por fieles al anterior Ejecutivo, tiene entre sus atribuciones las competencias para hacer esos nombramientos. En la mañana del martes, el canal informativo de la televisión, TVP Info, dejó de emitir y el apagón azuzó aún más la protesta de los diputados de PiS.

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Críticas a la actuación del Gobierno

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El movimiento del ministerio generó preocupación inmediata entre algunas voces que defienden el imperio de la ley y llevan tiempo advirtiendo de que la restauración del Estado de derecho y la reparación de los abusos cometidos por PiS debe hacerse con cuidado, sin atajos. El Comité Helsinki para los Derechos Humanos, una reconocida organización por su lucha por los valores democráticos y azote de los Ejecutivos de Ley y Justicia, que defiende la necesidad de cambios en los medios públicos, criticó sin embargo la actuación del nuevo Gobierno, que en su opinión “plantea serias dudas a la luz de las normas constitucionales”.

Los liberales se amparan en una sentencia del Tribunal Constitucional de 2016, antes de que este estuviese copado por personas colocadas por los ultraconservadores, que cuestionaba la creación del RMN. Pero expertos legales consideran que para cambiar la forma en la que se nombra al personal directivo de los medios es necesaria nueva legislación, lo requeriría en última instancia de la firma de Duda, que tildó el cambio en la cúpula de los medios de “anarquía”. “Kaczynski ha dejado tal caos legal que todo el mundo puede interpretar la ley como quiere”, ha afirmado Tusk, que se ha mostrado dispuesto a cooperar con el presidente y la oposición para sacar adelante una ley de consenso sobre los nombramiento en los medios.

En medio de este panorama convulso, el Consejo Nacional de Medios se reunió de forma extraordinaria este martes, jornada festiva en Polonia, y nombró al expresentador del informativo de la noche, Michal Adamczyk, nuevo presidente de la TVP. Otro más. Mientras, los diputados de PiS que han protestado dentro y en los alrededores de la sede de TVP, siguen atrincherados en el edificio de la PAP, la agencia de noticias polaca, y han impedido que el nuevo jefe entre en su despacho. Este miércoles, el grupo parlamentario de Ley y Justicia ha registrado una moción de no confianza contra el ministro de cultura por su “intento de tomar los medios públicos por la fuerza”.

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En la misma jornada, la primera laboral tras el parón navideño, Duda ha presentado su propuesta a las cámaras con la petición de que se reúnan de urgencia antes de que finalice el año para aprobarla y que las subidas salariales previstas para los docentes, entre otras medidas, se produzcan. El presidente del Sejm, Szymon Holownia, colíder de Tercera Vía, la coalición de centroderecha miembro del Ejecutivo, ha dado acuse de recibo pero ha contestado que la Cámara no se reunirá hasta el 10 y 11 de enero, como está previsto. Sobre el Ejecutivo pende la fecha límite del 29 de enero: si para entonces no se han aprobado los presupuestos, Duda puede suspender las cámaras y convocar elecciones.

En su rueda de prensa de este miércoles, Tusk ha matizado que el Gobierno seguirá financiando a los medios a través de una reserva para emergencias a disposición del primer ministro creada por su antecesor, Mateusz Morawiecki. “Recibirán apoyo, pero no será bizantino”, afirmó el dirigente, que criticó que los millones que antes inyectaba el Gobierno de PiS acababan en los bolsillos de los suyos. “Los medios públicos bajo el mandato de PiS envenenaron la vida pública”, ha zanjado.

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