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¿Cómo afecta el nuevo rol geopolítico de África a la economía global?

África está atravesando actualmente un profundo cambio en su función geopolítica a nivel mundial. Aunque históricamente ha sido vista como una región apartada de las principales decisiones internacionales, en la actualidad sus recursos, ubicación estratégica y crecimiento demográfico la transforman en un elemento clave para el equilibrio global. Entender esta nueva importancia requiere estudiar varios aspectos: político, económico, social y estratégico.

Impacto geoestratégico de los recursos naturales

África es responsable de cerca del 30% de los recursos minerales del mundo. Naciones como Nigeria, Angola y Argelia son destacadas en la producción de petróleo y gas, mientras que la República Democrática del Congo alberga más del 60% del cobalto mundial, esencial para las baterías y la tecnología verde. De igual modo, Sudáfrica se sobresale en la producción de platino y diamantes.

Esta abundancia de minerales hace del continente un campo de juego para una competencia renovada entre las potencias globales. China, por ejemplo, ha aumentado significativamente su presencia, invirtiendo en la infraestructura logística y energética de naciones como Etiopía y Kenia, a cambio de obtener acceso preferencial a sus recursos naturales. Países como Estados Unidos, la Unión Europea, India y Rusia también fortalecen vínculos económicos y militares, conscientes de que dominar o tener influencia en África es crucial para garantizar suministros estratégicos y acceder a mercados en crecimiento.

Incremento poblacional: ventaja y reto

La población en África ha superado los 1.400 millones de personas y se estima que para 2050 constituirá una cuarta parte de la población global. Este crecimiento poblacional conlleva grandes desafíos, tales como la provisión de educación, atención médica y empleo; no obstante, también ofrece un potencial sin precedentes como motor de desarrollo económico y fuente de mano de obra joven. El continente se visualiza como un vasto mercado consumidor, lo cual atrae capital en sectores como telecomunicaciones, tecnología digital y producción agrícola.

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Naciones como Ruanda y Ghana han invertido en digitalización y en el cambio hacia economías basadas en el conocimiento. Las empresas emergentes tecnológicas en África lograron en 2022 inversiones históricas, sobre todo en áreas como la tecnología financiera, el comercio electrónico y las energías renovables. Estos progresos muestran que los países africanos desean transformarse en centros de innovación y desarrollar cadenas de valor, más allá de ser simples exportadores de materias primas.

La representación africana en entidades multilaterales

El papel geopolítico emergente de África conlleva, además, un incremento en la expresión y defensa de su posición en escenarios internacionales. La Unión Africana, ubicada en Addis Abeba, ha reforzado sistemas para consultas y negociaciones conjuntas, tratando temas como la seguridad regional, el terrorismo y la unión económica.

África exige cambios en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y en otros entes donde su presencia es escasa o solo simbólica, a pesar de que muchos de los asuntos en la agenda global afectan directamente al continente. Ejemplos recientes, como el rechazo unánime de diversas naciones africanas al unilateralismo o sus posturas en negociaciones comerciales internacionales, evidencian una creciente cooperación diplomática.

Unión regional y liberación de ataduras externas

El establecimiento de la Zona de Libre Comercio Continental Africana (ZLECA), que incluye a 54 naciones, simboliza un intento significativo para superar el legado colonial de economías divididas y enfocadas hacia afuera. El potencial del mercado dentro de África, calculado en más de 3 billones de dólares, brinda la oportunidad de una integración eficiente que podría diversificar las exportaciones y fomentar el crecimiento del sector manufacturero local.

El nuevo rol africano también se expresa en políticas para reducir la dependencia de alimentos importados, aumentar la industrialización e impulsar la soberanía tecnológica. Ejemplo de ello es el auge de conglomerados agroindustriales locales y la apuesta por energías renovables, como la solar y la hidroeléctrica, que instituciones africanas promueven para mitigar los efectos del cambio climático y garantizar la seguridad energética.

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Retos de estructura y conflictos globales

No obstante, este aumento en la relevancia geopolítica enfrenta diversos desafíos. Continúan los enfrentamientos bélicos en lugares como el Sahel, el cuerno de África y la región de los Grandes Lagos, impulsados en cierta medida por la intervención de fuerzas externas y la competencia por recursos. La desigualdad doméstica, las carencias institucionales y la acumulación de deuda reducen la capacidad de independencia de numerosos Estados.

No obstante, África ha logrado articular respuestas frente a crisis sanitarias globales y amenazas como el terrorismo transnacional, evidenciando una creciente capacidad de resiliencia y cooperación. Las tensiones derivadas de la rivalidad entre China, Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea se proyectan en la competencia por infraestructura, inversión tecnológica y alianzas militares, haciendo del continente un campo crucial de proyección de poder en el siglo XXI.

El papel geopolítico emergente de África va más allá de simplemente acumular recursos o incrementar su población. Lo esencial está en la habilidad del continente para establecer un modelo de desarrollo independiente con más autonomía política, basado en sus propias circunstancias. La forma en que África gestiona su entrada en la economía mundial, equilibra sus relacionamientos con agentes extranjeros y refuerza su cohesión regional será un factor decisivo para configurar un orden mundial más diverso y activo.

Por Adara Lomeli Soto

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