Alemania busca convertirse en la “columna vertebral” de la defensa europea con el aumento del presupuesto militar | Internacional

El canciller alemán, Olaf Scholz, entre el ministro de Defensa, Boris Pistorius, (derecha) y el inspector general de la Bundeswehr, Carsten Breuer, durante la conferencia anual del ejército alemán, este viernes en Berlín.HANNIBAL HANSCHKE (EFE)

Alemania está decidida a abandonar el papel segundón y supeditado a Estados Unidos que ha jugado su política de defensa en las últimas décadas. La zeitenwende, el cambio de era o giro radical que anunció Berlín tras el estallido de la guerra en Ucrania, sigue siendo un objetivo prioritario más de año y medio después de anunciarla. El compromiso político se ha repetido hasta la saciedad, pero hasta ahora flotaba en el ambiente cierta incertidumbre por el lado del presupuesto. El canciller, Olaf Scholz, reconoció este viernes que es urgente aclarar los planes de gasto en defensa a medio y largo plazo y subrayó su compromiso de aumentarlo por encima del 2% del PIB de forma sostenida en el tiempo. En palabras del ministro de Defensa, Boris Pistorius, el país busca convertirse en la “columna vertebral” de la defensa europea.

“Estamos trabajando en una senda de ajuste del presupuesto de defensa que lo garantice incluso después de que se haya gastado el fondo especial. Porque solo si la Bundeswehr [el ejército alemán] puede confiar en ello podrán planificarse y ejecutarse de forma sostenible los procesos de adquisición”, aseguró el canciller durante su discurso en la conferencia anual de las Fuerzas Armadas, el viernes en Berlín. El anuncio de la zeitenwende llegó acompañado de una partida extraordinaria de 100.000 millones de euros para modernizar el depauperado ejército alemán con la compra de nuevo material. A los pocos meses afloraron las primeras críticas por la lentitud en las licitaciones, a las que se sumaron las dudas sobre cómo garantizar ese nivel de gasto cuando el fondo se agotara.

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El canciller reiteró que el 2% es un objetivo a largo plazo, como mínimo los próximos 15 años, y que se cumplirá. Berlín lo alcanzará por primera vez en 2024 (con unos 51.800 millones, según el proyecto de presupuestos) después de estar más de tres décadas muy por debajo del umbral que exigía la OTAN a sus miembros. La invasión rusa de Ucrania ha trastocado el concepto de seguridad que tenía Alemania, que ahora debe “alcanzar la mayoría de edad”, en palabras del ministro de Defensa germano, Boris Pistorius. La Bundeswehr, enfocada en los últimos tiempos a las misiones internacionales y la ayuda humanitaria, debe reorientarse hacia la defensa nacional y de la Alianza, aseguró el jueves al presentar las líneas maestras de la nueva estrategia. “El ejército tiene que poder defender al país en una guerra”, subrayó.

“La columna vertebral de la disuasión”

“La guerra ha vuelto a Europa con el brutal ataque de [Vladímir] Putin a Ucrania”, constató Pistorius, quien insistió en que Alemania debe dar un paso adelante con un “necesario y profundo” cambio de mentalidad en toda su política de seguridad: “Como país más poblado y económicamente fuerte del centro de Europa, Alemania debe ser la columna vertebral de la disuasión y la defensa colectiva en Europa”. Desde el año 2000, Berlín ha venido dedicando al gasto en defensa entre el 1,1% y el 1,4% de su Producto Interior Bruto, muy lejos del 3-4% que empleaba durante la Guerra Fría.

La financiación del cambio de era se presenta como un escollo para la coalición de Scholz, formada por socialdemócratas, verdes y liberales. El ministro de Finanzas, el liberal Christian Lindner, está a favor de destinar más fondos al ejército, pero ha dejado muy claro que el presupuesto general no puede engordar más. Lindner predica la contención del gasto público, lo que augura nuevas tensiones y discusiones en el seno del Ejecutivo. Si la partida militar se incrementa, habrá otras que tendrán que reducirse, y los recortes en gasto social y protección del clima que se avecinan sin duda provocarán roces con socialdemócratas y verdes.

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Pese a la lentitud con la que se van empleando los 100.000 millones de euros del fondo especial, Scholz dijo estar satisfecho con el ritmo de las adquisiciones. Más de la mitad y probablemente hasta dos tercios de esa partida estarán comprometidos por contrato antes de final de año, aseguró. El ejército ha empleado ese dinero en la compra de aviones de combate F-35 a Estados Unidos; en el sistema de defensa aérea Arrow 3, adquirido a Israel; los nuevos helicópteros de transporte pesado y los vehículos de combate de infantería Puma.

La decisión de Berlín de comprar los cazas F-35, anunciada ya en marzo del año pasado, pero que no obtuvo la aprobación final del Parlamento hasta el pasado diciembre, disgustó a los franceses. París teme que el encargo a Estados Unidos pueda menoscabar el desarrollo conjunto de un avión de combate franco-alemán (también con participación española) que debería empezar a surcar los cielos europeos en la década de 2040. Tanto Scholz como Pistorius subrayaron su compromiso con el proyecto, conocido como FCAS. El ministro directamente negó una información publicada recientemente que sugiere que Alemania podría abandonarlo por disputas sobre el diseño y la financiación.

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